DOMINGO FRENCH
Nació
en la Ciudad de Buenos Aires el 21 de noviembre de 1774. Su nombre completo
era Domingo María Cristóbal French y Urreaga (ver
árbol genealógico). Su casa natal, construída en
1762, aún se encuentra en Defensa 1062,aunque los historiadores afirman
que poco queda de sus materiales originales. El patio de la casa es hoy una
galería donde operan una gran cantidad de pequeños locales de
antigüedades.
Fue protagonista de primer orden en los hechos históricos acaecidos en la Argentina de su tiempo, entre ellos el rechazo a las invasiones inglesas (1806-1807) y la Revolución de Mayo de 1810. Sus comienzos fueron más modestos, desempeñándose como cartero. La primera Invasión Inglesa lo impulsó hacia la carrera militar, contribuyendo, al lado de Pueyrredón, a la Organización del Cuerpo de Húsares del cual, en premio a su comportamiento en las acciones de la reconquista, fue nombrado Teniente el 8.10.1806.
En
1807 fue ascendido a Ayudante Mayor, grado con al que combatió en las
Jornadas de la Defensa, siendo promovido a Sargento Mayor el 29.10.1807. En
1808 el Virrey Liniers le extendió los despachos de Teniente Coronel
graduado de Infantería. Tenía este grado cuando ocurrió
la Revolución de Mayo de 1810
Hacia
principios de 1810, integró una sociedad secreta para organizar la revolución,
junto con Nicolás Rodríguez Peña, Manuel Belgrano, Juan
José Paso, Hipólito Vieytes, Agustín Donado, Alberti, Terrada,
Darragueira, Chiclana, Castelli, Beruti, Viamonte y Guido, entre otros. Las
reuniones se realizaban en la casa de Vieytes, en la de Rodríguez Peña
o en la quinta de Orma.
Junto con Antonio Beruti lideraron un grupo conocido como los chisperos. Las noches previas a la jornada histórica del 25 de Mayo, y especialmente la del 20, esta fuerza de choque, compuesta por cerca de 500 jinetes, recorrió la ciudad con antorchas, atemorizando a muchos y ganándose el odio de los partidarios del virrey. Se decía que French y Beruti pertenecían a la masonería, que eran pendencieros y que no disimulaban su gusto por el vino, las barajas y los placeres nocturnos de las orillas. Se sabe también -esto lo descubrió más de uno trágicamente- que era certeros con el arcabuz y el cuchillo.
El
día 25 de Mayo de 1810 amaneció nublado, bastante frío,
y en el aire latía la tensión que se viviría horasdespués.
Desde muy temprano, las milicias urbanas regulares se apostaron en los alrededores
del Cabildo. Lo mismo hizo el improvisado escuadrón de orilleros reunidos
por Domingo French. El virrey Cisneros colocó centinelas sobre las bocacalles
de la calle Liniers (enfrentada a la calle Victoria, sobre la que está
el Cabildo) para impedir el paso a toda persona que no estuviera invitada a
la reunión en que se decidiría el destino del virreinato. Pero,
en las puertas del Cabildo, eran los soldados y los orilleros los que intervenían
para decidir quién entraba y quién se quedaba afuera del edificio.
Los hombres de French, de maneras no siempre tan correctas como las de los soldados,
provocaban la ira de los que se veían impedidos de seguir su camino hacia
la sala principal.
Dentro del grupo más beligerante se repartieron cintas para identificar a los opositores a Cisneros. La tradición oral, recogida por Mitre y Vicente Fidel López, les asignan los colores celeste y blanco de los patricios, luego utilizados en la bandera nacional, lo cual lleva a afirmar al ilustre historiador Octavio Amadeo: la Bandera es hija de Belgrano y nieta de French.
Los jinetes llegaban y partían a gran velocidad llevando y trayendo mensajes. Los vendedores de pasteles empezaron a acercarse, tratando de encontrar la mejor ubicación para una jornada que prometía buenas ventas. Dos españoles salieron al balcón del Cabildo y dirigieron una mirada despectiva hacia el grupúsculo que ocupaba la plaza. "Otra vez están ahí esos bandoleros", dijo uno lo suficientemente alto como para ser escuchado. A media mañana, casi 200 personas ya se había reunido frente al Cabildo. Un número pobre, si se considera lo que estaba a punto de decidirse y se recuerda que esta ciudad cobijaba a 44 mil habitantes, siendo españoles apenas 2.300.
Golpes
a la puerta. La tensión afuera del Cabildo iba en aumento. El desconcierto
se apoderó de la mayoría cuando empezaron a correr versiones de
que los cabildantes reunidos adentro del edificio habían rechazado la
renuncia de los miembros de una junta de Gobierno elegida el día anterior
y encabezaba por el propio virrey, pese a que éste había sido
destituido dos días atrás por el voto mayoritario. Comenzaron
los gritos. Algunos hombres de French encararon con sus caballos las puertas
del Cabildo y otros comenzaron a preparar sus armas. La situación parecía
salirse de madre. El propio French, encendido, golpeaba con los puños
la puerta principal. ¡Queremos saber de qué se trata!,
gritó, según contaron después algunos de los que siguieron
la escena de cerca. A French y Beruti se los veía mirar insistentemente
hacia el balcón del Cabildo. Fuentes cercanas a la nueva Junta confesaron
posteriormente que, si las cosas no hubieran salido bien, el abogado Manuel
Belgrano debía haberse parado en el balcón y agitado un pañuelo
blanco, dando la señal a los hombres para que invadieran el edificio
y arrasaran con todo. Ello no fue necesario: poco después renunciaba
Cisneros y era disuelta la Junta de Gobierno que presidía. El bando opositor
planteó entonces que solamente el pueblo podía asumir la autoridad
pública, y así se abrieron las puertas para la formación
de la Primera Junta de Gobierno emancipada de la tutela española.
Constituida la Primera Junta, encomendó a French la organización de un Cuerpo de Infantería, denominado "América" o "Estrella", nombre éste dado por el pueblo a causa de la estrella que los soldados llevaban en el brazo derecho. Una vez organizado el requerimiento, su organizador fue elevado a la categoría de Coronel el 27.6.1810. Con motivo de la Contrarrevolución de Córdoba, promovida por Liniers y el Gobernador Gutiérrez de La Concha, French fue enviado con el vocal Castelli para hacer ejecutar la sentencia de muerte dictada por la junta; deber penoso que cumplió en el paraje conocido como Cabeza de Tigre, a pesar de su amistad con Liniers.
De regreso en Buenos Aires, actuó en política, alistándose en la tendencia demócrata, en oposición al presidente de la Junta. Fue unos de los miembros más destacados de la "Sociedad Patriótica", por lo que, como consecuencia de la Revolución de 1811, fue confinado a prisión, hasta que el Triunvirato dispuso su libertad.
Al frente de su Regimiento, llamado 3º de Infantería, se destacó su participación en el ejército sitiador de Montevideo hasta la terminación de la guerra. Después de ésta, le correspondió ser el portador de la documentación oficial relativa a la captura de la plaza, así como también el portador de los trofeos capturados al enemigo, entre ellos dos banderas que entregó personalmente al Santuario Nacional de Nuestra Señora de Luján.
Posteriormente fue designado Gobernador Intendente de Montevideo. En 1815 fue destinado al Ejército del Alto Perú, al mando de una División, incorporándose después de Sipe-Sipe y llegando a ser General en Jefe Interino. Cuando Belgrano reasumió, fue su principal colaborador. Luego, volvió a actuar en política, militando en el Partido Federal, frente a los Monarquistas. Por esta causa, Pueyrredón lo destinó a EEUU. Regresó a Buenos Aires a principios de 1818, reponiéndole el Directorio su grado y empleo de Coronel Mayor. Figuró en 1820 entre los principales defensores de Buenos Aires frente a los montoneros, actuando como Jefe de Estado Mayor del Ejército mandado por el General Soler, batiéndose en Cañada de la Cruz, al frente de su Regimiento de Dragones.
La enfermedad que padecía desde 1816 fue minando su organismo hasta determinar su fallecimiento el 4.6.1825 en CBsAs, disponiendo el Coronel Dorrego la erección de un monumento sepulcral en la Recoleta. Hasta hoy, se ignora el lugar del Cementerio donde descansan sus restos.
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