23.7.1883 - 12.11.1940

Dr. Tomás Brendan Kenny Gahan
A 120 años de su natalicio

por
José Brendan
Wallace

El Dr. Tomás Brendan Kenny nació en Salto Argentino (Provincia de Buenos Aires) el 23 de julio de 1883. Desde temprana edad se distinguió como estudiante y entusiasta deportista. Inclinado vocacionalmente hacia la medicina, obtuvo el título de médico en la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires (1909), especializándose en cirugía. Inició su carrera en el Hospital Británico, y al año siguiente ascendió a Médica Agregado al Servicio de Cirugía del entonces Hospital San Roque, vinculándose definitivamente a la calificada y activa cirugía de los hospitales Municipales.

Mientras tanto, realizó viajes de estudio en forma ininterrumpida desde el año 1914. En 1925 se le confirió el cargo de Jefe de Cirugía del Hospital Álvarez.

El Dr. Carlos I. Allende, en la revista “Medicina y Ciencias Afines” escribió en un artículo sobre el nivel profesional de la medicina en la Argentina. Al referirse al Dr. Kenny, dijo que fue un cirujano hábil y de vasta erudición, y que por modesta naturaleza, jamás hizo ostentación de estas cualidades. Sin embargo -aunque él lo deseara- no pudo pasar inadvertido, porque sus reconocidas dotes quirúrgicas y científicas se revelaban ya en 1917, a través de su tesis de profesorado “Diagnóstico de los tumores de los huesos largos”, que le permitió vincularse a la Cátedra de Clínica Quirúrgica desempeñada hasta 1938, año en que fue designado Profesor Extraordinario de la Facultad de Medicina.

El Dr. Tomás Brendan Kenny era un hombre de grandes condiciones humanas. Su cualidad de “buena persona” fue puesta de manifiesto en muchas ocasiones, pero fue durante su actuación en el Hospital Dr. Alejandro Gutiérrez de Venado Tuerto donde se pusieron de manifiesto esas calidades humanas tantas veces reclamadas a los profesionales de la medicina. Muchas fueron las ocasiones en que, después de viajar largas horas desde la Capital Federal, debió tomar el bisturí y operar de urgencia a algún paciente internado.

El Profesor Alejandro Ceballos manifestó que “muchas veces lo hemos visto con sin igual elegancia, renunciar a tentadores beneficios, prefiriendo pasar sus mañanas operando a los enfermos más pobres, que más necesitaban de su abnegada atención...”

De carácter cordial, noble y generoso. La sabiduría que extrajo de los libros la completó con su inteligencia sagaz y la empleó con caridad cristiana en la asistencia a los enfermos. Honesto, bondadoso y comprensivo, aunque de personalidad exuberante, tenía la virtud de crear raíces profundas en el afecto y la estimación de la gente. Siempre preocupado por sus enfermos; no dudaba en gastar su sueldo para ayudar al paciente necesitado. Irradiaba especial cariño fraternal hacia los niños. En cuanto al trato con sus subordinados era siempre afable, mesurado y suave, aun cuando se trataran temas urticantes. Estos fueron los rasgos que definieron al hombre-médico, que hizo de su profesión un sacerdocio, practicando el bien por el bien mismo.

Otro reconocido profesional de su época, el Dr. Rodríguez Egaña lo describió como “...un hombre ecuánime, justo, tolerante y comprensivo, pero por sobre todo y fundamentalmente, bueno... No sabía de rencores e ignoraba la malicia... Franco, abierto, sincero, leal...”

Para matizar la intensa actividad científica que desarrollaba, practicaba el polo, su deporte favorito. Conocía muy bien el juego, y como buen jinete, los caballos no tenían secretos para él. Nació y vivió en el campo, por lo tanto era natural que conociera y gustara de la actividad rural, a la que dedicó parte de su vida.

Su actividad social lo cuenta como integrante del “Venado Tuerto Athletic Polo Club” que presidió en algunos períodos y miembro activo de la Asociación Argentina de Polo. Fundó la Sociedad Rural de Venado Tuerto, institución que le rinde homenaje a través de un busto erigido en su predio ferial.

El actual aeropuerto de la ciudad de Venado Tuerto lleva su nombre, en reconocimiento a la donación que hiciera su esposa, y a los méritos del distinguido ciudadano. La propiedad fue recibida por las autoridades Municipales a través de la Ordenanza Nº 0801/73 de fecha 11/09/73, donde se establece que la estación aérea se denominará: “Aeródromo Tomás Brendan Kenny” en mérito a los servicios prestados por el extinto esposo de la donante.

“Recuerden que hemos nacido para algo más elevado que para ser esclavos de nuestro cuerpo” (TBK)

el autor
José Brendan Wallace

Nació en Venado Tuerto el 1º de marzo de 1942. Fueron sus padres Eduardo Wallace, (Irlandés 1889-1980) y Rosa Kenny (Argentina 1898-1985). En 1971 contrajo matrimonio con Teresita Luisa Acosta, y tuvieron dos hijos: José Ignacio y José Eduardo.

Educado en el Colegio de los HH del Sagrado Corazón de Venado Tuerto, se destacaba en la redacción de “composiciones”, con notas sobresalientes en lengua y literatura. En el año 1960, finalizados sus estudios secundarios comenzó a trabajar como empleado administrativo en una cooperativa de servicios. Desde 1983, con el advenimiento de la democracia, se desempeña como Secretario General del Concejo Municipal de Venado Tuerto. En el ámbito literario obtuvo premios y menciones en varios concursos literarios. Tradujo un libro editado en 1924 en Londres, escrito por John Macnnie, un irlandés que llegó a la argentina a fines del siglo XIX y donde cuenta sus experiencias en la zona de Venado Tuerto.

Desde muy niño escribía historietas de gauchos y payadores que frecuentaban los boliches del barrio obrero donde nació y vivió hasta 1970. Su madre solía contarle las andanzas de viandantes que rondaban los campos, historias que él volcaba en sus escritos infantiles y que solamente ella leía para corregirle los errores ortográficos. Hacía sus trabajos en pequeños cuadernos de escuela, utilizando una lapicera fuente de su hermano Eduardo, que sabiéndolo, nunca se lo reprochó, a pesar de comprobar el cambio en los trazos de la pluma y la falta de tinta en el depósito. Pero Eduardo, que tenía también el placer de la escritura y la lectura, jamás se lo reprochó. Era una manera de alentarlo a seguir escribiendo.

Recuerda los domingos de invierno, cuando toda la familia se reunía para leer alrededor de la mesa grande de la cocina, donde siempre había un leño ardiendo en el “fire place”, convirtiendo el lugar en el más acogedor de la casa. Sus hermanos mayores salían de paseo y sus hermanas y sus padres, se entregaba a la lectura de algún libro (Dickens, Shakespeare, Brontë) o del suplemento de colores sepia de “La Nación”. Su madre leía con avidez los diarios y su padre las aventuras del “Wild World” o algunos de los diarios y revistas que recibía de su hermano John en Irlanda, o “The Yorker’s News” que le enviaba la tía Maggie O’Reilly desde los Estados Unidos. Cuando llegaban visitas, una de las clásicas preguntas era: “Did you read the Cross?” Entonces, a partir de ahí, comenzaban a desgranarse las noticias de los casamientos, los nacimientos y los bautismos, para terminar con los infaltables obituarios y la recorrida por todos los parentescos del finado.

La primera novela que leyó fue “Cumbres Borrascosas” de Emely Brontë y recuerda que imaginó la casa de la novela, como la de sus abuelos maternos, enclavada en el centro de la llanura pampeana, con sus faroles a querosén y rodeada de olores y ruidos tan familiares como los alfalfares, el ladrido de los perros y el balido de algún corderito perdido... No faltaba en ese clima el rugido del viento con su furia desenfrenada, zarandeando los árboles cuyas ramas golpeaban la ventana del dormitorio que ocupaba con sus padres. Vivía el desarrollo de “Cumbres...” con tanta realidad, que el nombre “Catalina”, tan resistido por las niñas y motivo de risa para los muchachos de su época, pasó a ser su favorito.

Actualmente está empeñado en reconstruir a través de la ficción, la llegada de los primeros pobladores irlandeses a Venado Tuerto, siguiendo un orden cronológico e insertando hechos y costumbres trasmitidas oralmente, en un intento por recrear la vida de sus abuelos maternos John Kenny y Kate Heavey, que se instalaron en el corazón de la pampa húmeda en 1885.